
Compro un café para endulzar y calentar la mañana, el sol no ha aparecido
varios días y creo que tampoco tiene ganas de aparecer, está en su momento de
jugar al escondite detrás de las nubes, pero las nubes son frágiles, y al final
el juego se le acabará y tendrá que aparecer, y cuando aparezca feliz a dar
calor ya estaré acostumbrado a este frio infinito, y me quejaré preguntándome
"¿Por qué hace tanto calor? Ya había olvidado el sol" y buscaré un
lugar frio donde esté feliz y contento.
Me termino el café, ha pasado una hora, el ruido de la gente continua,
muchos desesperan por partir pronto, yo también, pero en silencio como mencioné
antes. Después de una hora y media de espera y de beber un café, escribir un
poco, llega el tren. Es hora de partir. ¡Hasta pronto ciudad de mis viejos
sueños! me voy gracias a la Luna, lejos
de aquí, donde nuevamente vuelva a pintar un par de sueños mas.
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